CINE DE BOLIVIA y CHILE

Por: Silvia Acosta y Alberto Cassone

 
 

 

 

Es muy poco lo que sabemos de las cinematografías de los países latinoamericanos, las conocidas dificultades del cine en esta región provocaron un crecimiento desparejo en cada uno de estos países. En el caso de Bolivia que es uno de los países que nos ocupa, podemos marcar como característica propia un cine con una fuerte marca social que llevó a las pantallas temas locales como por ejemplo, dramas indigenistas, hechos verídicos de algunos casos policiales famosos en el país o sublevaciones de pequeñas comunidades indígenas sometidas. En Chile por el contrario, tuvo pretensión de constituirse en un cine de características internacionales a nivel comercial, especialmente a partir de la creación de Chile Film (1942), productora estatal. A pesar de estas diferencias hay un hecho que los vincula, junto al resto de Latinoamérica y es el surgimiento de los movimientos del "cine liberación" que se gestaron en la década del 60 para dar cuenta de la pobreza y marginación que las grandes mayorías padecían en todo el continente.

A continuación presentamos una breve síntesis del desarrollo de la cinematografía en estos dos países, extractada de la bibliografía que figura al final del documento.

CHILE

En 1902 en la Sala Odeón del Puerto de Valparaíso, se exhibía un corto documental, titulado "Ejercicios de bomberos en Valparaíso", basado en los ensayos realizados con anterioridad en la Plaza Aníbal Pinto, de la ciudad. Con esto, se inicia la era del cine en el país, en un acto pionero para su época, motivado por el interés y curiosidad de un grupo reducido de personas que importaron las primeras cámaras en sus viajes.

Durante los primeros años, el arte cinematográfico en el país estaba representado, en su mayoría, por intentos de grabar el presente y registrarlo en celuloide, en pequeñas tomas documentales sobre la vida cotidiana, las que eran proyectadas en espacios públicos como teatros o salas de baile, equipadas para permitir la exhibición masiva. Las imágenes eran acompañadas con música de piano, y amenizadas con sándwiches y bebidas. En este tiempo no se encuentra una gran cantidad de cineastas como en Estados Unidos, Francia, Italia, Unión Soviética o Suecia, quizás debido a que la actividad no pudo escapar de ser un simple juguete tecnológico. Situación que se agudizó debido a que el Estado no consideró importante en aquella época incentivar el nacimiento de una industria cinematográfica, desestimando argumentos como el furor provocado por este arte en Europa y Estados Unidos o los 300 mil habitantes de Santiago en esa época y su gran entusiasmo por asistir a las proyecciones, lo que en implicaba una buena plaza para el producto.

A pesar de que gran parte de los testimonios filmados en aquella época han desaparecido, transformados en peinetas y otros productos fabricados en base al celuloide, es posible rescatar dos títulos que nos muestran la figura de dos hombres que serían considerados los padres de la cinematografía en Chile: Salvador Giambastiani, autor junto a su esposa Gabriela von Bussenius del documental de 1919 "Recuerdos del mineral de El Teniente", y Pedro Sienna, actor, productor y director, creador en 1926 de "El Húsar de la Muerte", sobre la vida de Manuel Rodríguez. Salvador Gambastiani llego a Chile en 1915, procedente de Italia, en calidad de fotógrafo y documentalista, instalándose en el centro de Santiago. De estos talleres, en 1916 , surge "La baraja de la muerte", inspirado en un hecho policial que había causado conmoción en aquellos años. Se suman a este título cintas como "Santiago Antiguo", de 1915, " Fiestas de los estudiantes", de 1916 y el propio documental sobre el mineral de El Teniente. Conjuntamente, Gambastiani se asoció con los empresarios Luis Larraín Lecaros y Guillermo Bidwell, con quienes creó Chile Film Co., empresa bajo cuyo alero surgieron producciones como "La agonía de Arauco", de 1917, y "El Hombre de Acero", en la que participaron nombres como Pedro Sienna, Jorge Délano y Rafael Frontaura. Luego de la creación de estas películas, la sociedad se disolvió, reviviendo luego cuatro años más tarde.

Pedro Sienna fue un hombre de variadas facetas artísticas. Se desempeñó como actor, director y productor. Tal vez uno de sus logros más recordados sea la realización, por encargo de la empresa Andes Films, de " El Húsar de la Muerte", considerada por muchos años como la mejor y más importante del período. Antes, en 1924, protagoniza­ba "Agua de Vertiente", con el primer desnudo femenino. Luego, en 1926 junto a Rafael Frontaura, filmó "La última trasnochada". Una vez iniciada la década de los 20, el país comprendió el enorme potencial comunicativo del cine, con lo que surgen variados noticieros que sirvieron como soportes para el desarrollo del cine argumental y documental. Algunos de ellos fueron el de Heraldo Films, patrocinado por "El Mercurio", el de Andes Films, auspiciado por "La Nación", y el noticiero del Diario Ilustrado.

Algunas de las últimas películas del período mudo del cine Chileno no lograron superar las exigencias de la crítica y del público. Tal es el caso de cintas como "Martín Rivas", de 1923, "Golondrina", de 1924, o "Sueño de Amor", esta última protagonizada por Claudio Arrau en el papel del músico Franz Liszt y dirigida por José Bohr. Hasta que un día, a fines de la década de los 20, llegó el sonido, y, al igual que en el resto del mundo, la escena cinematográ­fica cambió radicalmente. El país, buscando el entendimiento de las nuevas tecnologías, envió a Jorge Délano al extranjero, luego de lo cual produciría "Norte Sur", protagonizada por Alejandro Flores.

La Era del Cine Industrial:

Al igual que en el resto del mundo, la introducción del cine sonoro generó una marcada línea divisoria en la historia de la actividad nacional. Ante estos cambios, el país intentó adaptarse a las nuevas tecnologías, tomando en cuenta su débil capacidad técnica en aquél entonces ( es importante recordar que una de las mayores y más frecuentes críticas al cine chileno tiene relación con la calidad del sonido de los films ). Como parte de estos esfuerzos, Jorge Délano, conocido en la ilustración nacional como Coke, viajó al extranjero con el fin de conocer los nuevos métodos de producción cinematográfica. Producto de esto, Délano llegó a ser considerado el "nuevo pilar del cine chileno", con películas como "Escándalo" y "Norte y Sur". Junto a él, comienzan a resonar los nombres de Adelqui Millar, Eugenio de Luigoro, con "El hechizo del trigal, y en forma especial "Verdejo gasta un millón", de 1940, y " Verdejo gobierna en Villaflor", de 1941, filmes con los que se inició: el brillo de una nueva figura : Ana González, quien hasta el día de hoy se mantiene como una importante luminaria de la escena del país. En estas dos películas, desarrolló su personaje "La Desideria", contando con Eugenio Retes como compañero de actuación y protagonista. Del mismo director aparece en 1942 "Un hombre de la calle", protagonizada por Lucho Córdoba y Mal Gatica.

En 1938, el Gobierno creó la CORFO, Corporación de Fomento de la Producción, como una forma de incentivar la actividad industrial del país. Y producto de esta iniciativa, el 16 de julio de 1942 quedó marcado como un día de especial importancia dentro del relato de la historia del cine chileno : a través del Decreto Supremo Nª 2581 se crea Chile Films, filial de Corfo creada para generar una mayor y más ordenada producción cinematográfica en Chile.

Chile Films contaba con los estudios en ese entonces más avanzados de Sudamérica, en calle Manquehue. Debutó con "Un romance de medio siglo", de 1944, y "Hollywood es así", del mismo año. Dentro de los objetivos de la empresa se encontraba el producir películas que se adaptaran a la característica internacional del cine Hollywoodense, de forma tal que su público no se limitara sólo al nacional, ni se centrara en un sólo mercado. Ejemplos de esto son los films "La dama de la muerte", ambientada en Londres, y "El diamante del maharajá", en la India. La empresa comienza a centrar su producción en la elaboración de noticiarios de buen nivel, mientras los largometrajes no respondían a las expectativas. Algunos nombres de este período son "La dama sin camelias", de José Bohr, "Tormenta en el alma", de Adelqui Millar, "Memorias de un chofer de taxi", de Eugenio de Luigoro, "Yo vendo unos ojos negros", de René Olivares, y finalmente en 1949 "Esperanza", de los argentinos Francisco Mujica y Eduardo Boneo, película que marcó el primer gran decaimiento de la empresa, terminando con el entusiasmo de su creación. Este último acontecimiento marca el inicio de una época de silencio, que cubrirá la década de los '50, con un promedio de una película por año, entre las que se cuentan "Surcos de Sangre", del argentino Hugo del Carril, "El -dolo", de Pierre Chenal, "Llampo de Sangre", de Enrique de Vico, y "Tres Miradas a la Calle", de Naum Kramarenco.

A comienzos de la década de los 60's se vislumbran las primeras luces que indican el fin, al menos temporal, del fuerte silencio fílmico que resultó de la primera incursión de Chile Films en el ámbito del cine comercial masivo, con la creación, en 1961, del Departamento de Cine Experimental de la Universidad de Chile. Esta instancia deja brotar un talento hasta ese entonces oculto tras bambalinas, con títulos como "Mimbre", "Días de Organillo", "Trilla" e "Imágenes Antárticas". Luego, un año después, bajo el mismo concepto, surge el Instituto Fílmico de la Pontificia Universidad Católica de Chile, bajo cuyo alero surgen títulos como "El cuerpo y la sangre", de Rafael Sánchez. A estas instancias universitarias se suma la creación del Cine Club de Viña del Mar .Paralelamente, en el circuito masivo, aparecían "Un chileno en España" y "Más allá de Pipilco" , de José Bohr. Pero la renovación artística en el ambiente cinematográfico chileno avanzaba en forma inevitable. Es así como los nombres de años pasados dejan lugar a una nueva generación de cineastas dispuestos a cubrir sus puestos. De esta forma, en 1967, comienza a sonar el nombre de Alvaro Covacevich, arquitecto que llevó a la pantalla espacios anteriormente descartados. Ejemplo de esto es su película "Morir un poco", acerca de la vida de quienes sobreviven en la extrema pobreza. Este film, a pesar de su tema, sus contenidos y sus imágenes, atrajo a cerca de doscientas mil personas en las salas donde era exhibida, marcando una importante huella para trabajos posteriores. Covacevich luego realizaría "La revolución de las flores", "El diálogo de América" y "El gran desafío", entre otras. El mismo año 1967, otro nombre aparece en la escena, con gran revuelo. Patricio Kaulen, quien lanzaba "Largo Viaje", película que trataba las vivencias alrededor de la muerte de un niño pequeño. El film tuvo una muy buena acogida por parte del público.

Además de este período de renovación, en 1967 se produciría un nuevo intento de ayuda a la producción cinematográfica chilena por parte del Estado, a través de la promulga­ción de la Ley 16.617 de enero de ese año, en la cual se estipulaba que el dinero recaudado producto de la tributación aplicada a la exhibición del film sería devuelto a sus productores. Esta ley, junto a otras medidas similares, provocan un renacimiento de la actividad durante el período de diez años en que la ley se mantuvo en vigencia. Así encontramos cintas como "Ayúdeme Usted Compadre", de Germán Becker, entre los aciertos de taquilla de este período, con 370 mil espectadores. Contrariamente, vemos películas como "Tres tristes tigres", del cineasta Ral Ruiz, con sólo 17 mil personas, a pesar de que la crítica considera sin dudas a esta última producción de mejor calidad. Este hecho resalta aun más al recordar que Ruiz está considerado por un sector como el mejor cineasta chileno de la actualidad, aunque por supuesto no debemos olvidar que esta aparente contradicción entre opinión crítica y respuesta de público no es sólo propia de las pantallas chilenas. También encontramos otro éxito de público en el film "Tierra Quemada", de características similares a un Western, dirigido por Alejo Álvarez, con 177 mil espectadores. Como contraparte, se exhibe "Lunes 1ª, Domingo Siete", de Helvio Soto, que fue vista por 80 mil personas.

En 1969, aparece un nuevo foco de polémica , debido a la cinta "Caliche Sangriento", de Helvio Soto, a causa del veto dado por el Consejo de Calificación Cinematográfica, organismo encargado de dividir las películas en categorías según sus contenidos y las edades del posible público. El film narraba los acontecimien­tos cercanos a la guerra del Pacífico, de 1879, centrando su atención en los intereses económicos que la desataron, con una visión que fue considerada ofensiva a la versión oficial. A pesar de esto, el público le dio una buena acogida, con un total de 115 mil espectadores, saliendo a Europa, con una excelente respuesta. Este hecho cierra la década de los 60, con una nutrida producción nacional, cercana a las cinco películas por año. Junto con los mencionados, encontra­mos títulos como "New Love", de Alvaro Covacevich; "Valparaíso mi amor", de Aldo Francia; "Los testigos", de Charles Elsesser; "Nativos del planeta Tierra", de Hernán Correa; "Eloy", del argentino Humberto Ríos y "Ciao, Ciao, Amore", de Diego Santillán.

Más tarde, en 1970, Miguel Littin dirige una de las películas claves dentro de la producción cinematográfica nacional : "El Chacal de Nahueltoro". La película cuenta la historia verídica de un hombre que asesinó a su pareja y a sus cuatro hijos bajo la influencia del alcohol, hecho que en la época en que ocurrió causó una fuerte conmoción , debido a la naturaleza y características del crimen. El hombre no poseía educación, situación que paulatinamente fue cambiando en el interior de la cárcel, en donde recibió rehabilitación. Pero a pesar de esto, la decisión de la justicia no fue piadosa, siendo condenado a muerte luego de múltiples esfuerzos por demostrar sus cambios. La película fue un éxito de público, con 215 mil espectadores, como también de crítica, con un lugar de renombre dentro de la cinematografía mundial.

La década de los 70's se ve marcada por dos profundas divisiones, que fueron más allá del ámbito cinematográfico el gobierno de la Unidad Popular y el gobierno de la Junta Militar. Durante el primero de estos períodos, la producción fílmica, a pesar de la intencionalidad del Estado, sufre una fuerte escasez de títulos, con únicamente 9 films. Sólo dos películas logran una buena respuesta de público : "Con el santo y la limosna", de Germán Becker, y "Voto más fusil", de Helvio Soto. Otras cintas de este período son "Ya no basta con rezar", de Aldo Francia, "El primer año", de Patricio Guzmán, y "Palomita Blanca", de Raúl Ruiz, sólo estrenada en 1993.

Luego del golpe militar, el conjunto de realizadores nacionales se divide en grupos esparcidos por el mundo, debido al exilio. Otro grupo se quedó en Chile, dedicándose principalmente a la realización de cortos publicitarios, logrando la realización de siete largometrajes entre los años 1973 y 1985 : "Gracia y el forastero", de Sergio Riesenberg; "A la sombra del sol", de Silvio Caiozzi ( en la foto ) y Pablo Perelman; "El Maule", de Patricio Bustamante y Juan Carlos Bustamante; "Como aman los chilenos", de Alejo Álvarez ; "Idénticamente Igual", de Carlos Flores; "Julio comienza en Julio", de Silvio Caiozzi; "Los hijos de la Guerra Fría", de Gonzalo Justiniano; y "El último grumete", de Jorge López . A fines del período marcado por el gobierno militar, surge con nuevos bríos un conjunto de producciones que iniciarían el camino del cine chileno al reconocimiento internacional. "Imagen Latente", de Pablo Perelman; "La luna en el espejo", de Silvio Caiozzi, con la cual Gloria Munchmeyer consiguió el premio a la Mejor Actriz en el Festival de Venecia; "La Frontera", del prestigioso cineasta Ricardo Larraín; "Johnny Cien Pesos", de Gustavo Graef-Marino, de gran éxito de público en Chile, basada en un asalto con toma de rehenes ocurrido en el centro de Santiago años antes; "Amnesia", de Gonzalo Justiniano; y últimamente, de Andrés Woods, "Historias de Fútbol", una excelente historia en dos tiempos y un alargue ambientada en Santiago, Calama y Chiloé.

DOSSIER: BOLIVIA

Contiene:

- Texto de introducción y breve cronología histórica y filmográfica, a cargo de Dis. Alberto Cassone.
- Bibliografía recomendada.
- Sitios en la web recomendados.

BOLIVIA (Texto de introducción)


En 1952 asume el gobierno del MNR, movimiento compuesto por militares y civiles con una fuerte acción, en los primeros años, en reivindicaciones populares. Por estos años, aparecen los primeros datos estadísticos, el sesenta por ciento de la población del país no hablaba lengua española, es decir, mantenía su lengua originaria precolombina. Este dato, para mí, habla de la profunda resistencia del pueblo boliviano. Resistencia a la colonización española y por consiguiente, defensa de sus propios valores culturales. Casi cuatrocientos cincuenta años llevaba ese proceso de resistencia, por aquel entonces. Pero no era la primera resistencia de su historia, también al imperio incaico se habían resistido, allí, el resultado fue más fructífero porque finalmente lograron integrarse, manteniendo sus raíces culturales. Aún hoy, en el siglo veintiuno, se sigue discutiendo y luchando por hacer más amable la convivencia entre las comunidades indígenas y el resto de la población. Generar el respeto de la población a sus ámbitos naturales, a sus valores culturales, a sus derechos sociales, nunca ha sido tarea fácil. En estos últimos cincuenta años, el ataque y la destrucción de sus valores originarios a manos de todo el sistema capitalista, se profundizó, paradójicamente, producto del llamado “progreso” en las comunicaciones y la consiguiente “globalización”. Vale la pena destacar que esta realidad es común a todo Latinoamérica.
Gran parte del cine boliviano relata esta historia de luchas, de enfrentamientos entre las dos culturas. El choque de culturas a partir de la conquista española y la resistencia de las distintas razas originarias de la región boliviana, son un sello que el cine de ese país ha tenido orgullosamente como temática, en gran parte de su historia filmográfica. Podemos decir que el cine boliviano, como pocos en Latinoamérica, ha sido consecuente con su historia. Desde su cine mudo que reflejó dramas indigenistas como “Corazón Aymará” o “La profecía del lago” donde la tragedia del amor se registró como la imposibilidad del cruce de un hombre y una mujer, pertenecientes, cada uno, a la otra cultura. Estos episodios llevaron muchas veces, en la realidad, a cortas pero violentas sublevaciones. Los alzamientos produjeron en ocasiones asesinatos políticos, como el que reflejan los filmes “El fusilamiento de Jáuregui” y “La sombría tragedia del Kenko” sobre el asesinato del ex presidente Pando, otra característica de este pueblo boliviano, fuertemente cerrado y resistente en su cultura, por lo menos hasta mediados del siglo XX.
De la época sonora el filme “Vuelve Sebastiana” de Jorge Ruiz condensa gran parte de esta temática histórica. Una niña indígena que se deslumbra por los progresos de otra cultura y es rescatada por su abuelo que le recuerda su origen y la regresa con su pueblo. El abuelo muere pero ella ha retornado a sus raíces. Quizá es la metáfora de Latinoamérica hasta aquí, que sólo pudo elegir entre morir entregando su cultura o morir resistiendo aislada. Para la década del 60´ aparece el grupo Ukamau, con Sanjinés, Soria, Eguino, etc. También consecuentes con este cine que refleja sus costumbres, sus sufrimientos, y las atrocidades de las sucesivas conquistas. En “Sangre de cóndor” se muestran las “misiones de paz” norteamericanas con sus prácticas de exterminio racial, esterilizando a las mujeres. Debemos también recordar que para esta década muere en territorio boliviano el Che. Más allá que se comenta, aún hoy, su error táctico-estratégico, entre las causas por las cuales el Che eligió Bolivia para continuar su ideal revolucionario, seguramente tuvieron que ver con estas características que marcamos aquí sobre el pueblo boliviano: resistencia a la invasión cultural, sublevaciones sociales, ser consecuentes con sus raíces. Sobre este hecho hay muchos documentales, especialmente en la Argentina. Los documentos se incrementaron con la exhumación del cadáver del Che después de décadas de silencio.
Hasta aquí este texto pretende ser una breve sinopsis, introductoria de la clase teórica. Les presentamos de aquí en más una cronología filmográfica e histórica de algunos hechos más destacados.


SÍNTESIS FILMOGRÁFICA

1897- Se cree, por los registros gráficos, que el cine llegó a Bolivia en este año, de paso hacia el Perú.

1905- Primer programa del biógrafo París, “Novela de amor”: la tragedia instructiva en ocho cuadros.
1-Seducida, 2- Del trabajo al placer, 3- Abandonada, 4- Muriendo de hambre, 5- Carta a los padres, 6- Terrible expiación, 7- El hospital, 8- Perdón de los padres.

1910- Se destacan los cineastas Goytisolo y Castillo con la filmación de vistas locales. Comienza una campaña feroz, en los medios gráficos, en contra del cine.

1924- Pedro Sambarino funda S.A. Cinematográfica Boliviana más tarde llamada Bolivia Film.

1925- P. Sambarino estrena “Corazón Aymara”. Drama indigenista de gran éxito en teatro, llevado al cine. Planteaba la insurrección indígena como salida a su explotación.
Velasco Maidana estrena “La profecía del lago” drama indigenista censurado por el gobierno.

1927- Castillo estrena “El fusilamiento de Jáuregui” y Posnansky “La sombría tragedia del Kenko”. Ambos films hacen referencia al fusilamiento producido como castigo por el asesinato del ex presidente Pando. Hubo censura.

1930- Velasco Maidana estrena “Warawara” (estrellas en aymara). No queda ninguna copia.

1948- “Al pié del Illimani” primer largometraje sonoro en el que además colaboran Roca y Ruiz.

1953- El 20 de Marzo se crea el Instituto Cinematográfico Boliviano. Jorge Ruiz, que estudió en Argentina, realiza el medio metraje “Vuelve Sebastiana”.

1966- “Ukamau” Sanjinés, Soria, Eguino.

1969- “Yawar Mallcu” (Sangre de Cóndor) Jorge Sanjinés.

1998- “Escrito en el agua” M. Loayza, filmada en la Argentina, cine de autor.

SÍNTESIS HISTÓRICA

Época precolombina- La raza Aymará resistió la dominación incaica, alcanzó un desarrollo cultural importante cuyas huellas se encuentran en algunas ruinas, al sur del lago Titicaca. Finalmente formó parte del imperio incaico conservando sus costumbres.

Conquista española- Resistió esta nueva conquista. A la vista está la gran cantidad de población originaria que aún hoy mantiene su idioma. Finalmente, en el siglo XX, las diferencias sociales y económicas con los centros del poder de turno, hacen que su futuro se vea seriamente amenazado.

1825- El 6 de Agosto se proclama la independencia de España.

1879- Guerra con Chile que termina con la pérdida del litoral boliviano en el pacífico.

1917- Asesinato del ex presidente Pando.

1933- Guerra contra Paraguay que finaliza en 1936.

1946- Tras un alzamiento popular, matan al presidente Villaroel. Esto da pié al proceso revolucionario que se produce seis años después.

1952- El MNR (Movimiento Nacional Revolucionario) toma el poder.

1964- Con la caída del presidente Paz Estensoro se termina el proceso del MNR.

Bibliografía recomendada:

Alfonso Gumuncio Dragón, “Historia del Cine Boliviano”

Carlos Mesa Gisbert, “La aventura del cine boliviano”

Jorge Sanjinés, La experiencia boliviana en “Teoría y práctica de un cine junto al pueblo”

Páginas web recomendadas:

www.solobolivia.com/cultura/cine
www.bolivian.com/cine
www.frombolivia.com
www.utopos.org/cine

Bibliografía:

Sadoul, Georges: Historia del Cine Mundial, Ed. Siglo XXI, México,1977. Cap. XXII América Latina.

Cine, Arte y Movimiento: Chile, 1998 Pag.Internet.

Bollini Roca, Francisco: El día que murió el silencio, Highinfo, 1998, Pag. Internet.

Villarreal, Sandra Lara: Arriba el cinematógrafo a Bolivia, Bolivia,Praxsis S.R.L. 1998. Pag. Internet.