COMIENZOS DEL CINE ARGENTINO

Por: Alfredo Marino

 
 

 

 

Así como al referirnos en la historia del cine universal a la existencia de una mentalidad precinematográfica que facilitó la aceptación de esas imágenes en movimiento que se ensayaban en algunos cafés y ferias ambulantes en la Europa de fines del siglo XIX, en América Latina también y prácticamente en forma simultánea se dieron a conocer los primeros juegos ópticos, los dioramas y las linternas mágicas. Una sala de "Diorama", cuentan las crónicas que existía en Buenos Aires, con precisión en la calle 25 de Mayo Nro. 11, hacia 1838 el público podía apreciar los "cosmoramas" donde se mostraban grandes láminas en colores. Este lugar se llamaba Teatro del maquinismo, al igual que los "Panoramas", procedente del griego, y que significa "visión global", que en 1781 Philippe-Jacques de Loutherbourg diera a conocer en Londres o los "Dioramas" de Louis Jacques Daguerre; estos espectáculos eran artificios que unían los efectos que producían grandes paneles de telas pintadas, 21mts. por 12mts., en algunos casos traslúcidas que conjuntamente con el uso de espejos e iluminación variable envolvían a los espectadores creando una gran sensación de realidad.

En Buenos Aires, en el "Diario de la Tarde" del 18 de Mayo de 1838, se publicó un anuncio referido al Teatro del maquinismo ofreciendo las siguientes vistas:

1* Un baile de figuras con agradable música

2* Buque navegando en los mares

3* Una gran maestranza de artesanos trabajando

4* Un jardín de paseo

5* Ejército en marcha con tres diferentes vistas

En 1844 existió una sala de "Diorama"en la Habana y en Montevideo se conocieron varias dedicadas a la exihibición de estas obras.

Los llamados juegos ópticos como el zoótropo, el fenaquistiscopio o el taumatropo eran comercializados con gran éxito y aceptación del público en algunos comercios hacia fines del siglo pasado hasta bien entrado el siglo XX, algo similar sucedió con el Kinetoscópio, aquella invención de T. A. Edison, que por mucho tiempo hizo las delicias de grandes y chicos a la vera del río en el Recreo de Luján; estos aparatos eran grandes cajas de madera, por supuesto muy adornadas con bronces y bellamente pintadas de 1,50 mts. de altura con un visor individual en la parte superior ;quien apoyara sus ojos en ese visor podría ver un combate de lucha libre o una mujer bailando ataviada con ropas orientales o un número de trapecio u otras escenas de veinte segundos de duración, que se volvían a reiterar a medida en que uno echara las moneda que ponía en funcionamiento el motor. El mecanismo constaba de una serie de bobinas sobre las que corrían 14 mts. de película en un bucle continuo. La película, en constante movimiento, pasaba por una lámpara eléctrica y por debajo de un cristal que aumentaba la imagen colocado en la parte superior de la caja de madera. Entre la lámpara y la película se encontraba un obturador de disco giratorio perforado con una estrecha ranura, que iluminaba cada fotograma tan brevemente que congelaba el movimiento de la película, ofreciendo al ojo humano aproximadamente cuarenta imágenes por segundo. Varios de estos aparatos mostraban escenas similares en el viejo "Parque Japonés", parque de diversiones que se encontraba en la zona de Retiro en el lugar que hoy está el hotel Sheraton.

Así como estos artilugios ópticos tienen decisiva importancia en la concepción de una nueva forma de representar la realidad, también la va a tener la fotografía.

En 1827 Nicéforo Niépce produce una imagen permanente en una plancha de estaño cubierta de betún de judea expuesta a la luz solar durante ocho horas. Esta fue la primer experiencia que dará lugar a que posteriormente en 1834, William Henry Fox Talbot empiece a experimentar la fijación de imágenes positivas sobre papel previamente sensibilizado y que en 1839, Louis J. M. Daguerre muestre el primer Daguerrotipo que fijaba la imagen impresa sobre una plancha de cobre a la cual previamente se le había colocado una solución quimica que reaccionaba frente a la presencia de la luz.

El primer daguerrotipo realizado en el Río de la Plata se produjo en el salón de la Casa de Representantes de Montevideo el 26 de Febrero de 1840, durante una sesión ofrecida por un grupo de hombres de ciencia franceses que se encontraban de paso por la ciudad. El primer daguerrotipista llegado al país fue J. Elliot, quien se instaló en Junio de 1843 en la Recova Nueva nro. 56 y anunciaba sus habilidades en los periódicos, informando que el tiempo que se requiere para sacar un retrato varía entre veinte segundos y un minuto y medio. El precio del retrato en su cajita de tafilete era de cien pesos. El 21 de junio de 1844 un nuevo retratista se ofrecía en Buenos Aires, este era Juan A. Bennett ; otro profesional de esta técnica se instaló en 1845 en un local de la calle Cangallo, hoy Presidente Perón, en el Nro. 52 , el señor Thomas C. Helsby , anuncia que instaló en la azotea un completo gabinete y una sala de espera únicas en esta ciudad. William C. Helsby su hermano introdujo el daguerrotipo en Chile, instalándose en Valparaíso en 1849.

Todas las crónicas de la época coinciden en mostrar el asombro que provocaba ver la perfección en los detalles que quedaban plasmados en el papel, rápidamente se vió la posibilidad de poder documentar la realidad de la manera más fiel que hasta ese momento no se había podido hacer. Este interés se fue incrementando con el tiempo y como estos daguerrotipos eran fabricados en Europa, de allí había que traerlos para satisfacer las demandas en América ; uno de los primeros argentinos que se dedicó a estas importaciones fue Antonio Pozzo, nacido en Buenos Aires en 1830 y muerto en 1910. Cuando Urquiza entró en Buenos Aires en febrero de 1852, después de derrotar a Rosas en Caseros, Pozzo le tomó un famoso daguerrotipo que lo representa con una galera muy alta y el poncho sobre el uniforme de general. En 1869 utilizó una cámara solar giratoria para producir sus fotografías. Acompañó al general Roca a la campaña al desierto, como fotógrafo oficial del ejército,tomó más de 300 fotos que son importantes documentos históricos. Pozzo viajaba en una carreta donde llevaba todos los implementos de su profesión. Con el correr del tiempo la técnica se va difundiendo y crece la cantidad de artistas que practican la incipiente fotografía y quienes la consumen, por lo tanto se produce la necesidad de importar material y estar al día con los nuevos inventos que se dan a concocer en Europa.

Gran parte de los comienzos de la cinematografía en nuestro país, pasa por el Nro. 375 de la calle Bolívar, casi esquina Belgrano, un edificio que aún hoy se lo puede ver en pie con una placa recordatoria que colocó la municipalidad, en este lugar se encontraba la Casa Lepage; el barón belga Enrique Lepage, era el dueño de una empresa que se dedicaba a importar material fotográfico, en ella trabajaban el austríaco Max Glucksmann y el francés Eugenio Py.; los tres asisten a la función inaugural del 18 de julio de 1896 en el teatro Odeón donde se ven las breves escenas filmadas por los camarógrafos de los hermanos Lumiere, esta función fué organizada por el empresario Francisco Pastor y el periodista español Eustaquio Pellicer. Inmediatamente se contactan con los hermanos Lumiere para la compra de sus aparatos, gestiones que no prosperan y por lo tanto deciden importar un "Cronofotógrafo Elgé"de Gaumont-Demeny de 1897 y un "Cinematógrafo Phaté", distribuido por la Compañía General de Fonógrafos, Cinematógrafos y Aparatos de Precisión, de Pathé Freres (París). Es Eugenio Py, con suficiente experiencia como fotógrafo, quien va a filmar los primeros metros de película virgen en el país; con la máquina Gaumont, filma en diecisiete metros "La bandera argentina"(1897). Esto hace necesaria la instalación en la casa Lepage del primer laboratorio completo para procesar el material.

Eugenio Py como operador oficial va ganando en experiencia y filma diferentes escenas por ejemplo, la "Visita del Dr. Campos Salles a Buenos Aires"(25/10/1900); "La revista de la Escuadra Argentina"(Mayo de 1901); "Visita del general Mitre al Museo Histórico" (15/11/01) y otros cortos como, "En la Plaza de Mayo", con la llegada de un "Tranway eléctrico"; "Fiesta en el talar de Pacheco", con rodeo y doma.

En 1902 frente a la grave situación que por dificultades de límites se producían con Chile, bajo la iniciativa de Max Glücksmann se decidió que Eugenio Py junto con un periodista español, Enrique Casellas viajaran al país trasandino con el objeto de reflejar los sucesos que se daban allí, el alistamiento del ejército chileno bajo las directivas de una misióm militar alemana comandada por el general Emilio Korner y la intervención de Sir Thopmas Holdrich, comisionado por el rey Eduardo VII de Gran Bretaña, para mediar en el conflicto.

En 1900 se inauguró la primer sala cinematográfica, el Salón Nacional (Maipú 471-479), con capacidad para doscientos cincuenta espectadores; hasta ese momento generalmente se efectuaban las proyecciones en teatros, circos, cafés o restaurantes; al alejarse definitivamente Lepage en 1908, Max Glücksman compra la firma y le dá un gran impulso a este comercio abriendo más salas para la exhibición cinematográfica, no sólo en Buenos Aires sino en el interior del país y en Montevideo.

En el año 1907 E. Py, realiza las primeras experiencias de películas sonorizadas a partir de la sincronización fonográfica, conjuntamente con Max Glücksman comenzaron a producir películas de ficción como "Amalia"(1912), la adaptación de la obra de Mármol ; "Mariano Moreno y la Revolución de Mayo"(1915), con libreto de Carcía Velloso y actores profesionales.

El 24 de Mayo de 1908 se estrena "El fusilamiento de Dorrego", primera película argumental dirigida por Mario Gallo interpretada por Roberto Casaux, Salvador Rosich y Eliseo Gutiérrez, película ésta que surge de la sociedad entre el mencionado Mario Gallo, Pablo Epstein y alguien que también va a dar mucho que hablar en la evolución del cine argentino, Julián de Ajuria, quien en 1912 y en forma independiente funda la Sociedad General Cinematográfica; esta empresa va a imponer el sistema de alquiler de copias en vez de la venta de las películas; Julián de Ajuria ayudó económicamente en la filmación de varias películas, entre ellas la mencionada "El fusilamiento de Dorrego" y posteriormente y entre muchas otras, "Nobleza Gaucha"(1915), el primer film de gran importancia en los comienzos del cine de ficción de la Argentina.

Bibliografía:

Di Nubila, Domingo: Historia del cine argentino (2 vol.). Buenos Aires, Edición Cruz de Malta,1959.

Mahieu, Agustín: Breve historia del cine argentino. Buenos Aires, Editorial Universitaria de Buenos Aires,1966.

Velleggia, Susana: Cine: Entre el espectáculo y la realidad. Ed. Claves Latinoamericanas, México,1986.