CINE MEXICANO Etapa muda y primeros intentos de sonorización (1896 - 1930)

Por: Adriana Marisa Carrión

 
 

 

 

En agosto de 1896 se produce el arribo a México del cinematógrafo de los Lumière.
Desde 1876 se hallaba sometido el país a la dictadura de PORFIRIO DIAZ. Este era un dictador "ilustrado" y su política aplicaba las tesis positivistas de Augusto Comte y la Francia de fines del S. XIX.
El cinematógrafo fue muy bien recibido por los círculos gubernamentales y la alta burguesía (se supone por el afrancesamiento de la cultura de aquella época).
Dos empleados de la CASA Lumière, Gabriel VAYRE y el Barón Von BERNARD ofrecieron la primera función pública (14/8/96) y luego una de carácter privado para Porfirio Díaz y su familia.
Las primera escenas filmadas en México fueron las actividades cotidianas realizadas por el presidente Díaz. Son las primeras películas mexicanas y también una forma de propaganda política favorable al régimen, por ejemplo: "El General Díaz paseando por el bosque de Chapultepec".
El cine se expandió desde las capas más altas hasta las capas trabajadoras para quienes se transformó en diversión.

Diversas fases del cine mudo:

1896-1910

Debido a su expansión comercial, el cine recorrerá todo el territorio mexicano.
Aureliano de los Reyes (investigador del cine silente) habla de "TRANSHUMANCIA CINEMATOGRAFICA" (los desplazamientos del cinematógrafo de un lugar a otro) en la que empresarios ambulantes realizaban funciones en corralones, establos, o sobre las líneas férreas.
A partir de 1906, se sientan las bases del DOCUMENTAL MEXICANO. Se pasa de la "vista" (registro del acontecimiento cotidiano) al documento elaborado.
Los más destacados documentalistas en Capital y en provincia son: ENRIQUE ROSAS, SALVADOR TOSCANO, JESUS ABITIA, LOS HERMANOS ALVA, etc.
Se filman diversos aspectos de la vida política porfiriana, como las Fiestas del Centenario, en las que los directores, escriben y editan sus tomas manteniendo una rigurosa fidelidad espacio-temporal de los acontecimientos.
En 1906, Enrique Rosas realiza un largometraje sobre la gira del dictador denominado: "El viaje de Porfirio Díaz a Yucatán".
En este período también se producen los primeros intentos de un CINE NARRATIVO: Salvador Toscano, realiza el primer intento con DON JUAN TENORIO (1898). Pero, este tipo de cine se ve frustrado por el estallido de la REVOLUCION MEXICANA, que se prolongará hasta 1917.

1911-1917

El DOCUMENTAL se convirtió en un medio informativo sobre los sucesos históricos de la Revolución Mexicana de 1910 a 1917. Testimonio que nos permite apreciar cómo se desarrolló la historia mexicana en los primeros años del siglo XX.
Además de Salvador Toscano, los Hermanos Alva registraron esos acontecimientos y gran parte de ese material fue utilizado por la hija de Salvador, Carmen Toscano de Moreno, quien compaginó el documento más importante de aquella época en MEMORIAS DE UN MEXICANO para 1954. Este film es el primero en su género que fue declarado "Monumento Histórico Nacional".

1917-1929/30

En este período el país está relativamente en calma. Se producen los PRIMEROS INTENTOS DE INDUSTRIALIZACION a través del cine argumental (1917-1922), pero fracasan por el dominio que ejerce el cine de Hollywood. El espectador estaba hastiado de los temas revolucionarios y muestra su preferencia por el cine norteamericano.
Sin embargo, se fundan varias empresas, se crea un "star system" local y se sientan las bases de algunos géneros, por ejemplo:
-el melodrama pasional de clase alta burguesa (con influencia de las "divas" italianas), cuyo primer film de 1917 es LA LUZ de MANUEL DE LA BANDERA.
-las adaptaciones de la literatura culta latinoamericana (influencia del film d'art francés) como SANTA (1918) de Luis G. Peredo, que trata el tema de la "prostitución". Este asunto abrirá las puertas al melodrama prostibulario en sus diversas variantes como se verá más adelante en la cinematografía local.
-el modelo de las series norteamericanas de aventuras y el cine de acción. Se realiza en 1919, el film más importante y conocido del período mudo: EL AUTOMOVIL GRIS, dirigido por Enrique Rosas, Joaquín Coss y Juan Canals de Homes.
Relata la historia verídica (ocurrida en 1916) de una banda de delincuentes que asalta y roba a familias ricas, vestidos con uniformes del ejército constitucionalista y (lo que da título al film) en un automóvil gris. La policía los persigue, los atrapa, son enjuiciados y ejecutados.
Enrique Rosas y sus colaboradores habían filmado la ejecución real y de allí surgió la idea de realizar el film teniendo como eje narrativo estos acontecimientos y en 15 episodios al modo de las series norteamericanas.
Hubo también intentos de tipo regionalista y/o experimental para superar la influencia del cine norteamericano. Ese cine regionalista se realizó en los estados de Puebla, Veracruz, Tlaxcala, y Michoacán.
En Veracruz se realizaron tres películas de este tipo: El buitre (1925), El tren fantasma (1926) y El puño de hierro (1927), por Gabriel García Moreno.
EL PUÑO DE HIERRO plantea un discurso didáctico-moralista sobre el uso de las drogas y contra la fármaco-dependencia. El tema es abordado con realismo y, por ser un film netamente experimental, cabe señalar algunos hallazgos visuales como tomas sobre pies humanos que sirven de elipsis o símbolos narrativos que anticiparían constantes del cine de Buñuel.

El advenimiento del cine sonoro (Don Juan, 1926 - El cantor de jazz, Alan Crossland, 1927) trajo una oportunidad para el desarrollo de una cinematografía nacional.
El cine de Hollywood hablado en inglés era rechazado y los subtitulados se dirigían a una minoría letrada. El doblaje al español carecía de los modismos regionales, pero para no perder mercado, Hollywood se dedicó a la producción de un CINE HISPANO. Se producían versiones en castellano de éxitos del cine norteamericano, sólo que interpretados por actores y actrices de diversos países latinoamericanos y de España. Pero los problemas de acento produjo una hibridez que no gustó, lo que provocó una coyuntura favorable para los mercados argentinos, españoles y mexicanos.
En México se realizaron los primeros intentos con discos sincronizados, en 1929, con temas y actores mexicanos. La primera película fue DIOS Y LEY, de Guillermo Calles (filmada en California) y EL AGUILA Y EL NOPAL, de Miguel Contreras Torres. Los temas de ambas son de carácter nacional y/o folclórico. En Dios y ley, es la historia de amor entre un indígena y una mujer blanca; en El águila y el nopal, la trama tragicómica se halla ubicada en una hacienda donde había bailes y canciones.
A estos films seguirían otros con características técnico-sonoras similares (Abismos o náufragos de la vida, 1930, de Salvador Pineda; Soñadores de gloria, 1930, de Miguel Contreras Torres) de factura primitiva.

Bibliografía:
De los Reyes, Aurelio, Los orígenes del cine en México 1896-1900, F.C.E., México, 1984.
De la Vega Alfaro, Eduardo, El primer cine sonoro mexicano. Siete décadas de cine mexicano, Filmoteca de la UNAM, México, 1976.
Sadoul, Georges, Historia del cine mundial, Ed. Siglo XXI, 2da. ed., México, 1976.

 

VER CINE EN MÉXICO Los gurrumines también viajan

por Santiago García

Cuando algún integrante de esta revista viaja fuera del país, suele llevar consigo el deseo de ver films que aquí nunca llegan. Esto es obligatorio en un festival pero tiene sus complicaciones si las razones del viaje no son laborales. Uno sueña con París o Nueva York como lugares donde se puede ver buen cine y ciclos interesantes. México resulta grato por muchas razones extracinematográficas pero en lo que al cine se refiere es bueno descubrir que la sequía de ciclos alternativos que hay en la Argentina no se extendió a ese país. Ignoro si hace unos años había una oferta mayor en México, pero es indudable que para un amante del cine el panorama es, hoy por hoy, mucho más atractivo.

Lo que ayuda a la gran oferta es que hay dos cinetecas: la Cineteca Nacional, que posee cuatro salas más dos de video, y la filmoteca de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México), que tiene dos salas en el CCU (Centro Cultural Universitario) y en distintas colonias (barrios) del DF. Además, en cada una de las facultades de la ciudad universitaria se dan películas a un precio ridículamente barato, aun para lo poco que cuesta ver cine en México. Lo que uno ahorra con la entrada se lo puede gastar en un viaje en taxi (que también es barato) que alivie la llegada y en unas enchiladas suizas para tirar un rato hasta el almuerzo que, me temo, no ocurre hasta por lo menos las tres de la tarde.

XXX Muestra Internacional de Cine. Todos los años se realiza lo que en confianza se denomina La Muestra, una selección de algo más de veinte films de interés artístico, en su mayoría inéditos al comenzar el circuito de exhibición. Las películas se proyectan en las dos cinetecas, en algunas salas de las cadenas Cinemark y Cinemex y en distintas salas del interior de México. Este año se incluyeron films tan diversos como La mirada de Ulises, Sol de otoño (que se estrenó luego en salas comerciales), Todos dicen te quiero, Western, Viaje al principio del mundo, Escrito en el cuerpo, entre otros.

Cinemex y Cinemark vs. las otras cadenas. Ver cine comercial en México tiene algunas características raras. La mayor parte de las cadenas de cine ubicadas fuera del DF someten al espectador a dos o tres torturas para su concentración y su paciencia cinematográfica. En primer lugar, las funciones tienen intervalos. Todas. Así, aunque uno vea un film de solo noventa minutos, será interrumpido en la mitad por el cambio de rollos. Cuando uno está llegando a meterse en la película, las luces comienzan a prenderse y unos segundos después se interrumpe la proyección. Aparecen carteles que indican que uno puede ir a comprar comida y bebida al hall del cine y empiezan a sonar una serie de baladas absolutamente repugnantes como música de fondo. Además, cuando faltan diez minutos para el final, se abre la puerta de salida, que en muchos casos está debajo de la pantalla y da a un lugar luminoso. La proyección se arruina casi por completo. Un segundo después del primer crédito, el proyeccionista termina de prender las luces y apaga el proyector. La sensación de público-ganado llega al extremo cuando uno sale de la sala y se encuentra en la parte de atrás del shopping o del complejo de salas. En un descampado, sin poder entrar de nuevo ni siquiera para ir al baño y sin poder protestarle a nadie, ya que la encuesta de atención al cliente se hace antes de ingresar a la sala y se refiere exclusivamente a la limpieza y a la comida que venden.

Pero de un tiempo a esta parte desembarcaron en el DF cadenas más importantes que no cortan la película aunque dure tres horas, pasan los títulos completos aun en la última función y uno sale por el hall y no por la alcantarilla. La entrada se corta antes de ingresar al pasillo de las salas y los fanáticos voraces se las pueden ingeniar para ver más de un film por el valor de una sola entrada, que a lo sumo puede costar 3,5 dólares, por lo que, para mí, toda la semana era miércoles.

Lo que está prohibido so pena de muerte es sacar fotos. Cuando le pedí a mi mujer que me sacara una foto con el afiche de Alien: la resurrección, un guarura (léase gorila) de Cinemex vino corriendo como si fuera el guardaespaldas del presidente y nos advirtió que no se podía fotografiar ninguna de las instalaciones. Pero al mismo tiempo nos dijo con simpatía que se podían tomar fotos fuera de la instalación e inmediatamente tomó el afiche tridimensional de Alien y lo sacó al patio del shopping que estaba a dos metros. En el momento de sacarme la foto ya se habían agrupado dos docenas de personas para ver cómo posaba con Sigourney Weaver y Winona Ryder, combinando el verde del afiche con el rojo de mi cara. Acto seguido, el guarura, que supervisaba la operación con indudable orgullo de tío bueno y fiel cancerbero de su empresa, se llevó el póster nuevamente para adentro.

Televisión. México es un país machista. Su machismo es orgulloso, violento y prepotente, a diferencia del nuestro, que es aprovechador, hipócrita y cobarde. Aquí se asume que el machismo está mal, aunque se lo siga ejerciendo. Allá no existe una verdadera toma de conciencia. Hay algunos ejemplos impactantes como, por ejemplo, que las mujeres y los hombres viajan separados en ciertos horarios de ciertas líneas de subtes, para evitar el casi indefectible manoseo que ellas sufrirían de no ser así. Estando en México uno descubre que Argentina no es el más machista de los países, y se alegra un poco, pero al regresar basta ver en televisión los supuestos programas nuevos y de jóvenes o la agresión a la cantante Meredith Brooks en el recital de los Rolling para comprobar que el machismo está vivo y bien viviendo en Buenos Aires y que, aunque podría ser peor, alcanza para que sea demasiado.

Esto viene a cuento de dos cosas: la primera es que quería mencionar el tema porque me parece importante y punto. La otra es una telenovela que vi en México y que tenía muy ocupada a una franja de la población. Se llama Mirada de mujer y en su trama despliega una amplia gama de problemas que preocupan a la mujer mexicana y que se relacionan con su vida sexual, el matrimonio, la libertad económica, la infidelidad, etc. Un tanto pueril en apariencia, produce un gran efecto en el público, que acepta más una teoría feminista si la ve en una telenovela que en cualquier otro medio. El punto más debatido fue el del aborto que se hacía o no se hacía la hija de la protagonista. Luego de protestas, enojos y vaivenes, la chica abortó, lo que parece no tener precedentes en la televisión de aquel país. Las tandas comerciales son más largas que los bloques pero su éxito es menor que el de otras novelas. Más tarde empezaba Demasiado corazón, una telenovela de corte policial un poco tonta pero con algunos buenos actores, entre los que se destacaba el villano Jiménez Cacho, el protagonista de Profundo carmesí. Y como dato para los nostálgicos, la argentina Christian Bach es la protagonista de otra novela llamada La chacala. No me animé a verla.

Videos. En lo que al video comercial se refiere, las cosas están como acá. Hay muchos estrenos de video que allá no están y aquí sí, y viceversa. Entre las rarezas que solo me importan a mí encontré El regreso de los mosqueteros, en la que, dirigidos nuevamente por Richard Lester, vuelven a actuar como en la década del setenta los mosqueteros Michael York, Oliver Reed, Richard Chamberlain y Frank Finlay, y, marcando un poco el nivel de la cinta, Kim Catrall como la hija de Milady DeWinter. La película es de 1989, fue hecha para cable y tiene los peores defectos de los dos films anteriores del grupo y casi ninguna de las virtudes. Es tan anacrónica en su estética que provoca un poco de ternura, pero no demasiada. Es la primera adaptación de Veinte años después de Alejandro Dumas, la segunda novela protagonizada por los mosqueteros.

Para completar mi ciclo de Sigourney Weaver iniciado en Alien, vi Blancanieves en el bosque negro, donde ella interpreta a una madrastra malvada que, por esas cosas del cuento de hadas piola y moderno, tiene tantas buenas razones para odiar a Blancanieves que el personaje termina por volverse interesante pero, una vez más, la balanza se inclina hacia la madrastra.

En cuanto a los clásicos, se editan menos que en nuestro país, quizá porque el cineclub tiene más vida y no precisa de los videos. Las ediciones de cine de arte incluyen desde Vivir su vida hasta Esperando la carroza, pasando por el cine ruso, mucho Kieslowski y films raros y variados pero en menor medida que en la Argentina.

De México vi una serie de cortometrajes premiados, incluido El héroe, un terrible corto de animación dirigido por Carlos Carrera que, aunque breve, deja una imagen imborrable, más aun si uno conoce el metro del DF.

Lejos de casa. Cuando veía las películas en los cines de México me pasaba algo raro. Sentía una libertad que no experimentaba en Buenos Aires. Ver una película en una función privada llena de críticos es, aunque uno se acostumbró un poco, una experiencia estresante. En la mitad de una escena que a uno lo emociona, alguien le golpea el codo al de al lado para burlarse de ese momento, sin saber si el otro crítico coincide con su opinión. Los críticos, más que nunca cuando están en pandilla, suelen colocarse por encima de las películas durante la proyección, para demostrar su seriedad o su desaprobación ante ciertas escenas, o un montón de otras cosas de las que, obviamente, yo tampoco estoy exento. Pero lo más terrible es que, mientras uno ve un film que le gusta mucho, tiene que estar preparando las municiones para agarrarse a tiros a la salida de la privada. Esa tensión extra suele ser fatal y nos afecta a todos. Ver cine sin esa presión es hermoso. Pero claro, uno trabaja en El Amante justamente por ese placer pero también por el otro gran placer de tener una visión crítica de las cosas. Discutir sobre un film lo agiganta o lo destruye pero siempre es algo enriquecedor para quienes participan de la discusión. No quiero ir al cine el sábado a la noche a ver cualquier cosa y después reducirla al está buena / está mala o me gustó / no me gustó. La discusión permanente, tan obligatoria para un crítico como para un espectador o un cineasta, que tenemos en la revista entre nosotros, los lectores y la opinión del mundo, es algo que nos ha mejorado a todos como espectadores. Estar lejos de la revista no permite que uno se olvide de las pequeñeces que puede haber y que nos irritan. Por el contrario, es increíble cómo esta banda heterogénea se ha juntado hace unos años y sigue adelante con un proyecto absurdo para los estudios de mercado, las posibilidades económicas y el estado del planeta. En México pude ver cine tranquilo, es cierto, pero... ¿quién dijo que es bueno ver cine tranquilo?